domingo, 28 de diciembre de 2014

De precariados y exposiciones fotográficas

“Si consigo ver más lejos es porque he conseguido auparme a hombros de gigantes” (Isaac Newton).

Cartel de mecenas de la campaña de crowdfunding. Visita la campaña en: http://goo.gl/yaGaun

Lo sé. Hace demasiado tiempo que no escribo en mi blog. Pero tengo una excusa perfecta: he estado trabajando en las recompensas para mis mecenas. Charlas varias y la organización de la exposición, han ocupado la mayor parte de mis horas. La otra parte, la he dedicado al estudio y a actividades académicas. Ciertamente, cuando comencé con mi idea loca de organizar una campaña de crowdfunding, nunca llegué a imaginar todo lo que he tenido que hacer para lograr la financiación de un proyecto de investigación social que se ha convertido en una parte muy importante de mi vida. Y el resultado ha sido el siguiente: pudimos recaudar la cantidad necesaria para cubrir una estancia de tres meses en Ceuta, hicimos el trabajo de campo según lo programado y volvimos a Valencia, con la sensación de haber hecho todo lo posible (y más) para cumplir con los objetivos.


Cartel de la exposición organizada como recompensa a nuestros/as mecenas. 

martes, 14 de octubre de 2014

Trabajo de campo (IV): la valla de Melilla y la Delegación de la Pastoral de Migraciones de Nador.

 "Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad". (A. Einstein)


Muchas veces me pregunto cómo es posible que haya descubierto tan tarde una actividad que me apasione tanto como es la investigación en el campo de las ciencias sociales. Es cierto que he trabajado en ámbitos que nada tienen que ver con ello y que a veces me siento un “bicho raro”, por no estar dentro de un despacho o preparando la toga para mi primer juicio. También hay que tener en cuenta que esta crisis a muchas personas nos ha alejado de algunos sectores del mercado laboral de forma muy abrupta, de modo que he encontrado en la formación de alto nivel, mi tabla de salvación. Pero he de reconocer que, aunque no soy socióloga ni antropóloga, me encuentro muy cómoda en la actividad de búsqueda de datos para su posterior y minucioso análisis. Quizás sea porque en el ámbito jurídico-administrativo en el que me movía, cuando se pretende elaborar un escrito y/o demanda de cierta calidad, sea necesario precisamente eso: leer, pensar, revisar, buscar y ordenar pruebas, hablar con tu cliente (en mi caso usuarios/as) y con otros/as colegas, para, en definitiva, encontrar un hilo conector de la historia que quieres contar, con el único objetivo de que aquello que defiendes y reivindicas, salga adelante.

Evidentemente, ahora me muevo en otro entormo y las finalidades perseguidas son distintas. Pero en ambos casos, encuentro que la labor investigadora se convierte en algo “detectivesco” y en el que la capacidad de adaptación al medio es fundamental para alcanzar tu fin. Aunque ya lo sabéis (lo repito en cada ocasión que puedo), no soy ninguna experta, pero creo que mi propia experiencia personal puede servir a aquellas personas que se están planteando la posibilidad de meterse en un mundo de por sí ingrato (y apasionante a partes iguales) en España.

En mi caso personal, la voluntad se ha convertido en un poderoso aliado. Así pues, ante vosotros/as tenéis a una aprendiz, eso sí, muy voluntariosa. A tenor de lo que hablaba, aprovecho para recomendaros la lectura de un artículo de 2012 que el antropólogo mexicano Jorge Durand volvió a colgar en su muro de Facebook[1] dirigido a sus numerosos/as seguidores/as, entre las que me incluyo: “El oficio de investigar"[2], y en el que hace una introducción a mi parecer muy buena, ya que no desmerece al investigador novel, sino que reconoce su papel en este proceso de aprendizaje:
“Los aprendices calcan y luego copian; con el tiempo, se integran a un proceso de producción estandarizado. Finalmente, si tienen capacidad, pueden crear su propia versión, salirse del molde, acuñar un estilo. Es un proceso”. (p.47)
El artículo, lejos de buscar el lucimiento del autor, es muy didáctico, y señala algo que es fundamental en los estudios migratorios:
"[…] es también indispensable la interdisciplinariedad. Se trata de un fenómeno dinámico que hay que medir, mesurar, con métodos cuantitativos, pero las explicaciones las aportan los propios involucrados en el proceso, los migrantes, para lo cual se requieren métodos cualitativos". (p.59)
Así hay que hacer y así hice yo. Pero a veces, no es tan fácil como parece, y encontrar la oportunidad para recoger testimonios de personas migrantes indocumentadas que puedan aportarte algo de luz para describir esta realidad social en tu trabajo, implica correr alguna que otra aventura. Afortunadamente, no todo es sentarse delante de un libro o un ordenador para leer lo que han escrito otros/as sobre la temática bajo la luz de un flexo. Vivir la experiencia en primera persona es lo que le dará un valor especial a tu estudio. 

Igualmente también hay que aprender a expresar esa vivencia de un modo adecuado, y si es con estilo, mucho mejor. A mí Jorge Durand me gusta porque es claro y conciso, que son precisamente dos cualidades que él destaca de Einstein:
“Una de las virtudes de los trabajos de Einstein se debe precisa­mente a su manera directa, clara y concisa de escribir y de plantear un argumento. Esto lo aprendió en la oficina de patentes, donde trabajó años revisando propuestas cuya principal virtud debía ser la claridad”. (p.71)
Bueno, ya sabemos que es muy difícil alcanzar la genialidad de este científico, aunque me conformaré cuando llegue el día en el que haya logrado forjar mi propio estilo, pese a que no llegue a realizar un gran descubrimiento. Mientras tanto, proseguiré con mi ejercicio habitual de relatar de forma clara y concisa, en la medida de lo posible,  en qué ha consistido mi trabajo de campo. Así que, sin más dilación, prosigo desde donde lo dejé: la valla de Melilla.

El perímetro fronterizo, de una dimensión de 10,5 km, consta de 3 vallas y bordea por tierra la Ciudad Autónoma.

martes, 9 de septiembre de 2014

Trabajo de campo (III): viaje a Melilla y visita al CETI.

A veces, de la necesidad puede nacer una idea, y de la idea, un proyecto. En mi caso, requería financiar mi trabajo de investigación y se me ocurrió que un blog podría servir como el mejor expositor de los avances y vivencias que iba a tener por el camino que acababa de emprender en 2013, cuando decidí matricularme en el programa de doctorado que estoy cursando. He de decir que esta decisión no fue fácil de tomar para mí. Miraba el horizonte y sólo veía nubarrones negros de precariedad y paro, pero a día de hoy, no me arrepiento de nada. Encuentro que incluso a través de los errores o de las malas experiencias que pueda haber habido por el camino, siempre hay un aprendizaje. De modo que este proyecto que surgió casi de manera improvisada, poco a poco ha ido cobrando forma y ahora en estos últimos meses se ha transformado en una especie de cuaderno de bitácora[1]. Esta idea me gusta y me divierte a partes iguales, de modo que permitidme la licencia de comenzar así mi post:

Cuaderno de bitácora. 13 de agosto de 2014.

Salimos de Ceuta en horario de mañana, pero pronto me di cuenta de que se nos había hecho demasiado tarde. Sin duda, íbamos a tardar más de lo previsto en hacer todo el trayecto. Últimamente el cruce por el Tarajal se está haciendo muy incómodo. Este verano, como todos (supongo), la llegada de los Ferrys y la Operación Paso del Estrecho (OPE)[2], provocan un incremento importante en el tránsito de vehículos y personas. Y la incomodidad de los trámites que hay que hacer en la frontera, alargan aún más el proceso.

Paso fronterizo del Tarajal. Delante de nosotros un coche procedente de Europa
rumbo Marruecos, cargado hasta los topes.

Una vez logramos cruzar la frontera (esta vez sólo tardamos una hora en hacerlo), cogimos la carretera poniendo rumbo a Melilla. El trayecto es un viaje que recorre toda la costa y pasa por Alhoceima (la antigua Alhucemas), donde se puede disfrutar desde el coche del enorme encanto de cada uno de los pueblos pesqueros que surcan la costa.


Trayecto de Ceuta a Melilla. Esta es la nueva ruta que bordea toda la costa y los acantilados: Ceuta-Marina Smir-M’diq, Tetuán, Oued Laou, Alhoceima, Farhana, Nador y Melilla (cordillera del Rif).

lunes, 18 de agosto de 2014

Trabajo de campo (II): Tánger, Larache y Tetuán (Ruta Norte).

"El esfuerzo de estos años por vivir y vestir como los árabes, e imitar sus fundamentos mentales, me despojó de mi yo inglés, y me permitió observarme y observar a Occidente con otros ojos: todo me lo destruyeron. Y al mismo tiempo no pude meterme sinceramente en la piel de los árabes: todo era pura afectación. Fácilmente puede convertirse uno en infiel, pero difícilmente llega uno a convertirse a otra fe [...]”. (T.E. Lawrence, Los Siete Pilares de la Sabiduría).

Antes de marcharme de viaje a estas tierras africanas, quise hacerle un regalo muy especial a mi padre, en agradecimiento por todo su apoyo para que saliera adelante este proyecto. Como el presupuesto no daba para mucho, descargué e imprimí una versión en pdf de “Los Siete Pilares de la Sabiduría” de T.E Lawrence[1]. Siempre ha tenido una visión muy romántica de este personaje y creo que David Lean tuvo la culpa de ello. Cuando pienso en lo que pudo ser su vida diaria, puedo imaginarme a este arqueólogo acompañado de su cuaderno de campo en sus viajes inolvidables por Francia, Italia, Turquía, Siria o Egipto, haciendo todo tipo de anotaciones en las hojas en blanco de su fiel compañero, con la emoción de la que hacía gala siempre en sus textos. Y no es para menos, pues ante sus ojos pasaron un gran número de imágenes y acontecimientos históricos que merecían ser observados. Al margen de la ambigüedad de esta figura y de sus peripecias militares, habéis de saber que Sir Lawrence fue un estudiante brillante, sacando matrícula de honor en Historia con su tesis sobre La influencia de las Cruzadas en la arquitectura medieval, que escribió (según él, yo no me lo creo) en tres días y tres noches febriles, tras un viaje por Nápoles[2].
                
Sin llegar al nivel de apasionamiento al que llegó Sir Lawrence, ni en un intento de compararme con él (ya me gustaría tener el nivel de conocimiento de este señor, que era fruto de sus hasta 18 horas de dedicación a la lectura), comparto con él (a parte de su escasa altura), su tendencia a vivir la experiencia de conocer nuevos entornos, paisajes y realidades con profunda intensidad.

“Yo era como una esponja hinchándome de anhelos” (p.10).

¡Hay que ver Lawrence, qué transcendental te pones a veces! Aunque lo cierto es que así es: la metamorfosis de persona a “esponja” es necesaria, y el enfoque cualitativo te ayudará a ello. A través de él, se puede tener un contacto directo con el proceso migratorio en terreno. Cuando hacemos nuestros desplazamientos por las distintas ciudades previstos en este proyecto de investigación social sobre fronteras que nos ha traído a tierras marroquíes (y españolas, aunque no entremos ahora en debates), lo que se pretende es recoger por el camino todo tipo de expresiones orales, escritas, visuales y objetos, que se consideran de especial interés para el enriquecimiento del trabajo (leer Ariza y Velasco, 2012[3]). Así, con este método se observan los fenómenos como se dan en su contexto natural para luego ser analizados (Sampieri, 2004).


Callejeando por La Medina de Tánger. 

miércoles, 30 de julio de 2014

Trabajo de campo (I): nuevos encuentros y visita al CETI de Ceuta.

Cuando se realiza trabajo de campo en un entorno nuevo que no es el tuyo, lo deseable sería desde mi punto de vista, sentir la emoción que te da la oportunidad de conocer realidades distintas. Aunque emoción y razón deberían caminar de la mano, algo que en mi caso es difícil. No puedo evitar sentirme como una niña cuando veo aquellos sitios que me estaba imaginando cómo serían cuando redactaba el proyecto que me ha traído hasta aquí. 


Panorámica tomada desde el Mirador Isabel II durante las prumeras semanas. Es bueno hacerse largos recorridos por la ciudad para conocer tu nuevo entorno. Siempre se aprende algo de historia, que no viene nada mal para el proyecto.
Evidentemente, la información se busca por Internet o a través de los libros, pero nada es comparable con vivir las situaciones en primera persona. Y aun así, las primeras impresiones, cambian con una segunda visita a la ciudad, o con una segunda entrevista o contacto con la persona que has entrevistado. Al fin y al cabo, también estamos interpretando nuestro entorno. Además, si le añades algunos factores como el cansancio, la incertidumbre por no encontrar un sitio nuevo donde habías concertado una entrevista, el nerviosismo de si podrás o no tomar imágenes, o la persona a la que vas a entrevistar está por la labor…oh Dios mío. ¡Son demasiados factores para que un trabajo salga bien y esto no te lo ponen en el temario de Metodología de la Investigación!

lunes, 14 de julio de 2014

Ceuta: las primeras impresiones.

Las primeras impresiones al llegar a una ciudad nueva, cambian una vez te has asentado en ella. Por eso, cuando estás realizando un trabajo de investigación basado en una metodología cualitativa, el cuaderno de campo se convierte en tu gran aliado. En él, se ha de escribir lo que observas en tu nuevo entorno día a día, para no perder ni un ápice de información. Así, puedes saber qué tipo de datos que has recogido pueden ser discriminados, ya que otros que en apariencia no eran relevantes antes, se convierten en la clave para una nueva búsqueda.

Como sabéis, no soy una gran experta, ya que estoy en proceso de aprendizaje, pero así lo hice yo en mi estancia en Tijuana, y me funcionó. Cuando se dispone de poco tiempo y escasos recursos para investigar, hay que agudizar el ingenio y ampliar las miras.   

Desde que salimos de Valencia el 3 de julio de 2014, hemos podido disfrutar de un hermoso viaje por la costa mediterránea, y al llegar a Algeciras, pronto comencé a sentir la emoción de abandonar por un tiempo esta península que tantas penas arrastra en los últimos tiempos.

"La espera".  Bahía de Algeciras.

lunes, 30 de junio de 2014

Balance final y breve guía de mi campaña de crowdfunding para doctorand@s.

Podeís visitar mi proyecto en este enlace: http://www.lanzanos.com/proyectos/proyecto-de-investigacion-social-sobre-fronteras/ 

Cuando comencé mi campaña de crowdfunding el 22 de abril de 2014, inmediatamente pude darme cuenta de que no sólo me estaba sirviendo como medio para la obtención de fondos, sino también para la creación de una red de organizaciones que estaban (y están) trabajando en la materia objeto de mi estudio y que se hallan en los corredores migratorios de México-Estados Unidos y España-Marruecos.

Pero he de decir que los comienzos no fueron nada fáciles. Hablar de crowdfunding en el ámbito de la investigación científica, y más si nos movemos en el campo de las ciencias sociales, no cuenta con la comprensión de todas las personas pertenecientes al ámbito académico. Y por ello, alguna puerta que otra se nos ha cerrado, pero lejos de desanimarnos, utilizamos la técnica del Aikido[1], de modo que esa mala experiencia nos sirvió de aprendizaje, y decidimos seguir nuestro camino para alcanzar nuestras metas. Al final lo hemos logrado. Eso sí, permitidme que os lo diga: ha sido un logro muy merecido, por el esfuerzo y el amor que hay en este trabajo. Mi campaña de crowdfunding tuvo una duración total de 53 días, y finalizó el 13 de junio de 2014 con un 53% recaudado (1.775 €) y la parte restante para completar el 100%, fue efectuada mediante el sistema del vale (1.525€), a través de aportaciones familiares.